Mi forma de intervenir

Cada persona es única. Por eso, adapto cada proceso terapéutico a su manera de vivir, sentir y afrontar las dificultades, respetando sus necesidades y su ritmo.

Una mirada integradora y amable
Busco comprender qué ocurre y cómo se ha llegado hasta ahí, teniendo en cuenta la historia, las experiencias, las emociones, el cuerpo y los vínculos.

Un espacio seguro y sin juicios
La confianza, la escucha y la aceptación permiten sentirse acogido y comprendido, acercarse a las dificultades con curiosidad y amabilidad, sin exigencias, y abrir nuevas posibilidades de comprensión y cambio.

Herramientas adaptadas a cada proceso
Integro la psicología del trauma y el apego, EMDR, los enfoques somáticos y la psicología cognitiva para atender los pensamientos, los comportamientos y las experiencias emocionales, corporales y relacionales.

Con los más pequeños, el juego, el dibujo y otros recursos creativos ayudan a explorar sus emociones, expresar lo que aún no pueden poner en palabras y encontrar nuevas formas de comprender y afrontar lo que les sucede.

Psicología cognitiva

Cómo interpretamos lo que vivimos influye en cómo nos sentimos y actuamos. Nuestras experiencias y aprendizajes configuran pensamientos, creencias y patrones de respuesta que también afectan a nuestra forma de relacionarnos.

Algunas interpretaciones pueden generar malestar y dificultar cómo afrontamos las situaciones. También pueden estar vinculadas a experiencias emocionales y reacciones corporales.

¿Cómo lo trabajo?

Exploro contigo esos pensamientos y creencias, comprendemos de dónde vienen y exploramos otras formas de interpretar y relacionarnos con lo que vivimos, favoreciendo perspectivas más flexibles y adaptativas.

Terapia EMDR

Nuestra historia influye en cómo nos sentimos y nos relacionamos. Especialmente en la infancia, no sentirnos suficientemente queridos, comprendidos o seguros puede dejar huella en los vínculos y en cómo afrontamos las situaciones.

Estas experiencias afectan a pensamientos, emociones y respuestas corporales. La terapia ofrece un vínculo seguro, basado en la confianza, la escucha y la aceptación, para vivir nuevas experiencias relacionales y desarrollar mayor seguridad en nosotros mismos y en los demás.

Cómo trabaja EMDR
Se basa en el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI). Mediante movimientos oculares u otras formas de estimulación bilateral, facilita el procesamiento de experiencias difíciles que siguen generando malestar y ayuda a integrar esos recuerdos de forma más adaptativa.

Qué se puede abordar

  • Trauma y estrés postraumático.
  • Fobias.
  • Pérdidas, separaciones y otras experiencias vitales dolorosas.

El juego y la expresión creativa

Cuando faltan las palabras, el juego y la creatividad ayudan a expresarse. En la infancia son vías fundamentales para comunicar y elaborar emociones, preocupaciones y experiencias.

¿Cómo lo trabajo?
Utilizo el dibujo, el juego y la caja de arena para acercarnos al mundo interno de cada niño o niña y comprender cómo se relaciona consigo mismo y con su entorno.

La familia también forma parte del proceso
Acompaño a sus referentes adultos, ofreciendo orientación y trabajando conjuntamente, teniendo en cuenta el entorno familiar y los vínculos que influyen en su desarrollo emocional.

Todo ello en un espacio seguro y de confianza, respetando su ritmo y su momento evolutivo.

La mirada somática: escuchar también al cuerpo

Nuestro cuerpo también guarda la huella de lo vivido. Las experiencias, especialmente los primeros vínculos, configuran patrones que influyen en cómo sentimos, nos relacionamos y afrontamos las situaciones.

El sistema nervioso aprende a responder ante lo que percibe como seguro, amenazante o difícil de gestionar. Aunque las circunstancias cambien, estas respuestas pueden seguir activas como tensión, alerta constante, bloqueo, desconexión o dificultad para regular las emociones.

¿Cómo lo trabajo?
No todo puede expresarse con palabras. A través de la conciencia corporal, la escucha de las sensaciones y el trabajo con el sistema nervioso, reconocemos estos patrones y exploramos nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno.

Buscamos favorecer una mayor sensación de seguridad, conexión y regulación.